La importancia de los testeos

Cualquier idea puede mejorarse hasta que se demuestre lo contrario

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22 de Julio del 2020

En otras ocasiones hemos hablado sobre qué es un MVP y su importancia, así como la necesidad de conocer quién es el usuario de nuestro producto o servicio (que como recordarás, no, no eres tu).

Todo ello nos lleva a realizar testeos, pero ¿por qué son estos tan importantes? Básicamente es la manera de asegurarnos de que nuestro producto o servicio aporta valor a nuestros usuarios objetivo. Gracias a esto entenderán cómo funciona, lo podrán usar fácilmente y, en definitiva, les va a aportar una experiencia positiva en su uso. Esto se traduce en nuevos clientes, diferenciación respecto a lo que ofrece la competencia y, por supuesto, ganancias (ya sea económicas o de fidelidad). ¿No suena nada mal, verdad? 

Vamos a poner un ejemplo básico: Supongamos que un día cualquiera estás viendo la tele o algún canal de YouTube y ves una receta que tiene muy buena pinta de pasta en salsa. Ese día te sientes inspirado y decides recrearla en casa, pero conoces a tu familia (tus usuarios en ese momento) y sabes que los pimientos no son lo que más triunfa en tu casa. De momento es fácil, no echas pimientos y ya. Ahora empiezas a cocinar la salsa, la pruebas y todo bien. A tí que te gusta el picante, decides echarle un poco, pero cuando la prueba tu pareja (comienza el testeo)… algo va mal. Nos hemos topado con nuestro usuario más restrictivo (tu pareja odia el picante), así que toca rehacer o reajustar la salsa. Esta vez la versión 2 de la salsa está mejor, apenas pica y a tu pareja le encanta. Tercer problema, le das de probar al suegro (segunda parte del testeo) y resulta que está soso … Bueno, le echas un poco de sal y listo. Ha sido una mañana movida, pero en este punto ya estás totalmente seguro de que cuando la pasta con salsa llegue a la mesa (lanzamiento del producto) tendrás unos usuarios satisfechos que volverán a pedirte que les hagas pasta otra vez.

Aunque trasladarlo al mundo empresarial sea más complejo, el fundamento es el mismo. No obstante exige una preparación, diseñar minuciosamente cómo realizaremos el testeo, qué es lo que queremos testear y cuales son las respuestas que queremos conseguir. Como cualquier otra disciplina, hace falta conocimiento y experiencia para realizarlo de manera óptima y conseguir respuestas realmente clarificantes.

En ciertas ocasiones, no sólo deberemos disponer de conocimiento y experiencia sino que también deberemos tener ciertos recursos técnicos, espacios o acceso a diferentes tipos de usuarios. Un buen ejemplo de esto son los testeos de usabilidad, que sirven para identificar el comportamiento de las personas al utilizar un producto digital, para comprobar si las pantallas están bien diseñadas o para analizar la navegabilidad de estas. Para ello podemos grabar su comportamiento o, incluso podemos ir más allá y monitorizar su mirada para saber a dónde mira, qué le llama la atención y qué le ha pasado desapercibido.

El mismo ejemplo nos valdría para saber qué llama la atención al comprar en un supermercado, qué estanterías se ven, qué colores se observan antes… ¿Está más claro que esta información nos puede ser de gran ayuda, verdad?

Como siempre, aquí va el resumen: Los testeos sirven para ver la viabilidad de nuestro producto y servicio, para buscar y aplicar mejoras y volver a comprobar si vamos por el camino correcto. Nos sirven para no lanzarnos a una piscina vacía. Algunas veces nos ayudan a llenarla, otras a irnos a casa. No nos habremos bañado, pero tampoco hemos acabado en urgencias.

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