¿Qué es un MVP y para qué te puede servir?

Te invitamos a darle una oportunidad

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8 de Julio del 2020

Allá por 2007, al creador de Dropbox le surgió la duda de si los clientes iban a estar dispuestos a usar y pagar por un software que les permitiera sincronizar archivos. Una de las opciones era crear una red completa y conectada entre cientos de servidores que permitiera a los usuarios probar el software. La otra opción, que por suerte fue por la que optaron, fue algo mucho más simple. Dropbox hizo un vídeo explicativo de su producto y lo compartió en la red para que los usuarios vieran cómo funcionaba (todo sin tener un producto real, sólo tenían 3 minutos de vídeo). Esto permitió ver a sus clientes potenciales cómo Dropbox les ayudaría en su día a día. El resto, como se suele decir, es historia.

El MVP (Minimum Viable Product en inglés) o Producto Mínimo Viable es un término acuñado por Eric Ries en su libro The Lean Startup. Como su propio nombre indica, un MVP es una versión inicial del producto que permite recoger con un esfuerzo mínimo la mayor cantidad de conocimiento validado posible por parte del mercado, o dicho de otra manera, es un prototipo “bastante precario” de un producto o servicio que te permite ver si soluciona los problemas de tus clientes, y si estos están dispuestos a pagar por ello.

Un MVP de tu producto o servicio te ayuda a empezar el proceso de aprendizaje lo antes posible, evitando que dediques demasiado esfuerzo y recursos a una causa errónea.

Vamos a imaginar que tu producto o servicio es como el motor de tu coche: lo principal que le pedimos es que funcione y que sea fiable, ¿verdad? Cada usuario querrá el motor de una manera: los habrá que quieran uno que consuma poco, otros que querrán que sea duradero, y otros (como yo) que tenga unos caballos extra que haga que sea más divertido conducir. ¿Y cómo podemos saber qué tipo de motor quiere nuestro cliente? La respuesta se encuentra en la filosofía japonesa Genchi Genbutsu, o para que nos entendamos mejor: ve, y míralo tú mismo.

Trata de contactar con tus usuarios potenciales lo antes posible, pero no para venderles nada ni obtener resultados definitivos, sino para entender a tu cliente potencial y ver qué problemas tiene. Por ello, desde ai!ene te proponemos una simple regla:

"Cuando te encuentres en el proceso de crear tu MVP, elimina cualquier característica, proceso o esfuerzo que no vaya a contribuir directamente al aprendizaje que estás persiguiendo."

Decirlo es más fácil que hacerlo, pero aquí van unas preguntas que creemos que deberías hacerte antes de ponerte en marcha:

  • ¿Tus clientes tienen/reconocen el problema que estás intentando solucionar?
  • Si existe una solución a ese problema, ¿tus clientes pagarían por ello?
  • Hasta aquí bien, pero ¿te lo comprarían a tí o a tu empresa?
  • ¿Podemos crear una solución para ese problema?

Si la respuesta a todo es que sí, felicidades, tienes unas bases firmes que te van a permitir desarrollar un MVP como dios manda. Si la respuesta a algunas de las preguntas es que no, no te preocupes, sigue trabajando y aplica el Genchi Genbutsu (ve, y míralo tú mismo), verás cómo no te arrepientes.

Por último, recuerda la analogía del motor, y no pretendas construir un motor de 500 CV de la noche a la mañana. Empieza por algo pequeño y vete añadiendo unos caballos extra con cada nueva versión, característica o mejoras.

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